Cuando la hierba cruje…

cañitas

¿Qué quiere decirnos la hierba cuando cruje?

La pregunta me rondó por la mente la última vez que di un paseo sola por Aiete. Era un día de marzo, si no mal recuerdo. A mi regreso, el cielo se despejó y apareció el sol radiante del mediodía, ese que traía a Donostia por instantes la primavera. Entonces escuché el ruido de efervescencia entre el espigal. Me imaginé que la ligera brisa hacía que chocaran unos tallos con otros y por eso producían ese ruido tan peculiar. Era…como una especie de “crujir efervescente”, ¡nunca mejor descrito! No obstante, el sonido era constante, aún cuando el viento daba tregua. Me agaché por un momento para escudriñar entre la hierba, quizás había algún insecto de esos que hacen sonidos casi humanos, pero nada. Ahí estaba yo con el oído atento y los pasos brevísimos, tratando de descifrar qué producía exactamente ese crujido efervescente. En tanto, la hierba me seguía hablando.

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