LOS CRÍMENES INVISIBLES EN QUINTANA ROO

tajamarLa magnitud del problema es más grave de lo que parece. No sólo se ha operado en la clandestinidad para arrasar y masacrar cientos de especies del Manglar de Tajamar, sino que éste crimen se suma a una larga lista de atentados contra el medio ambiente cometidos a favor del capital local y extranjero, en manos de gente a la que nada importa o poco entiende de los daños irreversibles a los ecosistemas protegidos de la zona. Y como era de esperarse, ante el ecocidio también hay activistas y periodistas amenazados.

Al día de hoy, el 80% de las Áreas Naturales Protegidas en nuestro país se encuentra bajo propiedad privada, ya sea colectiva o individual, pese a que los recursos naturales son bienes públicos. En este contexto, los esquemas de manejo de las Áreas Naturales Protegidas también están en riesgo ante los recortes presupuestales, la falta de vigilancia, carencia de personal, y el desmantelamiento de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, según denunciaba El Universal en octubre pasado.

A esto hay que añadir que uno de los elementos más nocivos del TPP (Tratado Transpacífico de Cooperación), a punto de ser ratificado por el Congreso, es el establecimiento de un sistema de resolución de conflictos que anularía el poder de la nación para controlar los abusos de las empresas extranjeras. Este tipo de mecanismos facultan a los “inversionistas” para demandar al Estado mexicano en caso de oportunidades de negocio perdidas, debido a litigios gubernamentales en defensa del medio ambiente, de los derechos humanos o de regulación de la economía.

Se estima que en las dos últimas décadas se han perdido el 35% de los manglares en el mundo, según la FAO. En México han sido afectados por la tala o remoción para abrir paso a actividades agrícolas, ganaderas, acuícolas o turísticas, a pesar de que el nuestro es el cuarto país con mayor extensión de manglares en el mundo.

Los criminales tienen nombre y apellido, desde autoridades federales, estatales, municipales y jueces que han dado su consentimiento soslayando el marco legal vigente, ante la mirada atónita de los habitantes del país.animales asesinados

Controversias que aún no han sido aclaradas con total transparencia en torno a proyectos como Dragon Mart, en Puerto Morelos, pasando por Villas Xixin, los proyectos hosteleros en Punta Nizuc (donde se ubica la segunda barrera de coral más grande del mundo) y Punta Jade en Tulum, hasta el complejo comercial y habitacional proyectado en el recién devastado Manglar de Tajamar.

Ante ello, el Gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, uno de los principales responsables se ha limitado a expresar:

Como Gobierno y como autoridad estamos obligados al cuidado del medio ambiente, pero también somos promotores de la inversión y del desarrollo, porque nos interesa que Quintana Roo se mantenga como líder turístico en México y Latinoamérica, aunque es nuestra obligación garantizar que nuestros atractivos naturales sean preservados y puedan ser disfrutados por las futuras generaciones”.

En 2009, un artículo publicado por Iván Restrepo en La Jornada, daba cuenta de los delitos ecológicos que, a la fecha, siguen impunes:

1. Un presidente municipal, Carlos Canabal y el cabildo a su servicio, autorizaron el cambio de uso del suelo para que una empresa (Bay View Grand) hiciera el megadesarrollo Grand Island. Comprende más de mil condominios (distribuidos en 16 torres de 20 pisos cada una), 94 town houses, 20 residencias y los servicios conexos. La protesta ciudadana logró hace dos años detener el proyecto por las numerosas irregularidades que lo sustentan y por los efectos negativos en lo ecológico. Sin embargo, un juez federal recientemente concedió un amparo a los dueños de Grand Island para que prosigan con su negocio.

2. El actual edil, Gregorio Sánchez, quien gobierna en nombre del PRD, pretende construir una nueva ciudad al norte de la actual, para albergar a más de 200 mil habitantes. Debe estar lista cuando Sánchez deje su cargo. Está muy bien edificar 50 mil viviendas unifamiliares para los más necesitados, pero no en una zona clave para la captación de agua y cuando afectaría dos áreas naturales protegidas: el sistema lagunar Chacmochuc y la laguna Manatí. Igualmente criticable es la densidad extrema de la nueva ciudad y el tamaño de las viviendas: más de 100 por hectárea (el doble de lo que dicta la sensatez), y cada casa, con 40 metros de superficie. Con razón ya las nombran: “Las sardinas”, “Las caballerizas” y “Los saunas de los mayas”, por la humedad y el calor que hace en Quintana Roo la mayor parte del año.

3. El actual cabildo aprobó un plan de desarrollo urbano para Puerto Morelos, 30 kilómetros al sur de Cancún. Entre otras cosas, autoriza incrementar la densidad de 40 a 60 viviendas por hectárea. La población y sus autoridades se opusieron al plan, pues da luz verde a las compañías especializadas en levantar hoteles y condominios sin respetar el medio y por poner en peligro la barrera de arrecifes situada frente a la costa del lugar. Es la más importante del Caribe mexicano. Si hoy los 15 mil residentes de Puerto Morelos tienen problemas de abasto de agua y otros servicios, es de imaginar cuando en 20 años sean 150 mil, como se contempla en el plan de “desarrollo” urbano.

4. La publicidad invita a disfrutar las playas de Cancún. Pero el mar y los huracanes se las llevaron. En el mar y los bolsillos de algunos están los 20 millones de dólares de recursos públicos que hace un par de años se gastaron en el programa de recuperación de playas. Ahora se propone otro, muy cuestionado también, con dinero público. Lo promueven las fuerzas vivas de la ciudad, es decir, quienes controlan la actividad turística. Las encabeza el señor Fernando García Zaldivea de arraigada estirpe panista, el mismo que, para crearle playa artificial a su hotel, puso espigones prohibidos por la legislación.

Esta es la magnitud de la otra guerra, la guerra por los recursos que tantas víctimas invisibles ha dejado ante la indignación e impotencia de la población y ante el proceder obsceno y descarado de los oligarcas.

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