BASAJAUN

PANORAMURDI

Las mañanas, si no llueve, coge la bicicleta para ir al caserío de la amama. Ella también sabe que un cielo despejado es la señal, por eso tiene listo el queso y las mermeladas que tanto le gustan a su nieto. Una vez allí, le pide a la amama sentarse a la sombra de su árbol favorito, un nogal enorme y frondoso, mientras ella se dispone a contar las mismas historias con las que lo embelesaba desde pequeño. Presta todo oídos pero está atento a los sonidos del caserío. Sabe bien que si suenan los cencerros, es que el basajaun anda cerca.

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