¡VIVAS NOS QUEREMOS! (BIZIRIK NAHI DUGU GEURE BURUA)

Y con ironía alguno habrá dicho

“menos mal que la Catrina es mujer”

que el feminismo es capricho

pues con las manos en la masa

quién se lo iba a creer.

“¡Yo no las mato!”, dijo ella

con total indignación

son esos que se querellan

quienes arremeten a traición

pues acosan, ultrajan y asesinan.

Con tal encono la Parca recriminó

a los machistas con eufemismos

brutos en lenguaje coloquial

y mientras se ocupaba de los cuerpos

reivindicaba la igualdad social.

La ira de la Catrina se convirtió en llanto

y sin más se desahogó en una esquina

pues casi cada cuatro horas

debía llevarse a cuestas a una fémina

jamás una muerte le había dolido tanto.

La Calaca no pudo evitar

llevarse a las de su género

y no sabía cómo renunciar

pues su curro no era algo pasajero

había dedicado a ello, toda la eternidad.

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