OPORTUNIDADES

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Hacía días que no comía, aunque su apariencia no fuera enjunta como podría pensarse. Todo lo contrario, era un poco rellenita y con una barriga nada despreciable. En la puerta de aquel local, perteneciente a una popular franquicia de cafeterías-panaderías, había un cartel informando a los clientes que el sistema automático de la puerta no funcionaba, tomando en cuenta que era invierno y que el local estaría más frío de lo habitual, era una cortesía tener sobre aviso a la gente por si preferían buscar un sitio en el fondo de la cafetería para no estar tan expuestos a la interperie.

Esa era su oportunidad. Ningún otro letrero prohibía la entrada a los hambrientos, por el contrario, de eso dependía el negocio. Pero había hambrientos que no tenían posibilidad de pagar por su consumisión, como ella, pues era una excluida del sistema. Sin embargo, era cosa sin importancia, porque con su pequeño tamaño, pasaría desapercibida, mientras devoraba las migas del suelo. En el último de los casos, si alguna de las camareras la sorprendía, su barriga no le impediría que se echara a volar al lado del resto de sus compañeras que se disputaban las sobras de comida en el parque de enfrente. Son las ventajas de la selección natural pues mientras unas vuelan, otras tenemos que currar.

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