INCONVENIENTES DE LA LLUVIA

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Lo malo de la lluvia no es el agua. Lo malo de la lluvia es tener que esquivar, además de los charcos, las mierdas de los perros que dejan, en honor a la guarrería cívica, sus dueños. Lo malo de la lluvia es que se sume el frío que cala los huesos. Lo malo de la lluvia son las grietas de los zapatos, que descubres precisamente porque tus pies se van humedeciendo a cada paso, se congelan y congelan el cuerpo hasta que haya una tregua para ponerlos a secar. El problema de la lluvia es adivinar las lozas sueltas en el pavimento que son una trampa para los pies ya de por sí mojados. Lo malo de la lluvia son los automovilistas que están a resguardo, no pasan frío, por tanto, ignoran los suplicios del peatón que está a la interperie y no tienen reparos en pasar por los enormes charcos a toda velocidad elevando olas del cóctel de agua turbia que ha lavado las calles de arriba a abajo, para rebañar incluso a los más precavidos. Lo malo de la lluvia es tener que improvisar una estrategia para sobrevivir al embate de los enormes paraguas que van surgiendo en el acotado espacio público de la calle, con el temor de quedar tuertos o sufrir algún rasguño. Lo malo de la lluvia es tener prisas, cuando al que va delante tuyo por la calle equipado con lo mejor en paraguas, calzado y ropa impermeable, no le importa mojarse. Lo malo de la lluvia, no es el agua, sino los celos del viento que arrebata los paraguas sin previo aviso, hace como que juega con ellos y los destroza, dejándonos en total indefensión. Lo malo de la lluvia es que empaña los cristales de mis gafas antiguas y rayadas de por sí, provocando que me detenga a cada rato para aclararlas. Lo malo de la lluvia no es el agua, lo malo de la lluvia es que llueva.

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