FISIÓN Y FUSIÓN

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Aquel día de verano de 1945 se ensayó la primera bomba atómica en el desierto de Nuevo México, y unos kilómetros más al sur, los abuelos hacían el amor, de donde resultaría el décimo segundo hijo, es decir, mi padre. Lo de hacer el amor es un eufemismo, por lo menos, puede decirse que se afanaban en quehaceres no destructivos en tiempos de guerra, que ya tiene mérito. Aquéllos fisionaban núcleos para matar, pero ellos, los abuelos fusionaban sus genes para dar origen a una vida tras otra. Y no es que lo hayan pensado concienzudamente, pero alguien tendría que repoblar el mundo después de la devastación a gran escala que se avecinaba.

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