¿CÓMO ESTÁ TU MAREA?

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El calendario indica que hoy habrá luna llena. Voy experimentando cómo me sube la marea mientras se genera en mi una especie de inexplicable locura. Además, esta mañana la vecina me ha preguntado si estaba con la marea alta o baja. Sé que es su manera de saludar, pero algo raro me habrá notado sin duda, pues ella sabe bien de esas cosas.

Es una sensación extraña cuando nos cambia la marea por el efecto de la gravedad y no es para menos, pues somos dos terceras partes agua, aunque pocas veces le damos importancia a ello. Quizás estar con la marea alta, como yo lo estoy ahora, es lo más parecido a la euforia o a un estado febril. Algo dentro se nos agita, y es porque el agua está que se nos desborda y no hay por dónde se escurra. En cambio, cuando estamos con la marea baja, estamos dubitativos, a veces reflexivos, y muchas, muchas de las veces, nostálgicos.

En realidad el agua se mueve dentro de nosotros todo el tiempo, de un lado hacia otro, de arriba hacia abajo, a través de nuestras venas y arterias, sin que podamos percibirlo. Las mareas en nuestro interior no dejan de ser una metáfora del poder de seducción de la luna, pues por más que digan que ella sólo estimula a los poetas y a los románticos, su fuerza de atracción es tal, que si su influjo ha sido capaz de transformar en lobos a los hombres, cómo no será posible que regule las mareas de nuestra humanidad a todas horas.

Y tu, ¿tienes la marea alta, o baja?

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