CUANDO SONRÍES

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Sentí cómo su sonrisa perfecta ejercía un influjo casi inmediato sobre mi. Nos acercamos mutuamente, sin mediar palabra, ni gesto alguno, excepto su inamovible sonrisa. Dicen que este encantamiento ocurre sólo una vez en la vida, al igual que la muerte. Le pregunté su nombre para romper el hielo y yo le dije el mío. Reconozco que me sorprendí bastante cuando me confesó su edad, pues parecía mucho más joven que yo. Supongo que le caí bien, estaba tan divertida que reía a carcajadas con todo lo que le iba contando. Creo que también le gusto un poco, de la misma manera que ella me atrajo desde el principio. Tiene un “no sé qué que que se yo”. Es muy simpática y tiene unos modales muy peculiares. Deduje que era de México por el acento, aunque ella dice que viene del más allá. ¡Es más graciosa! Con ella el tiempo pasa volando. Estuvimos horas caminando juntos y no siento cansancio, ni sed, ni frío, ni nada. Es ahora, mientras escribo este post, cuando me doy cuenta que me he quedado en los huesos. ¿Será que ya era mi hora?

#DíadelosMuertos