Flores a quemarropa

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Cartel, Revolución de los Claveles

La llamaban el terror de los fusiles. Aquel día, cuando el gobierno envió el ejército a las calles so pretexto de salvaguardar la paz de la comunidad, ella se plantó frente a los cañones llevando consigo un ramo de flores. Luego, como por arte de magia, selló los cañones con una rosa como si con tal acción pactara una paz inmediata. Su gesto dio la vuelta al mundo y fue imitado por más gente a lo largo y ancho de la geografía, pues ejércitos amenazantes los había en todos lados, y valientes, como ella, también.