¡VIVA LA GENTE! ¿QUIÉN LA RECUERDA?

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Portada de uno de los discos

A menudo me viene a la mente la imagen del cancionero de guitarra de mi padre, gracias al cual mi hermano se inició en aquel instrumento de manera autodidacta. Seguramente estará entre las decenas de libros empolvados que aún guarda celosamente en su librero. Cuando éramos pequeños, mi hermano y yo solíamos tararear algunas de las canciones populares que aparecían en el cancionero, como los boleros o las clásicas piezas de mariachi. Si no conocíamos alguna canción, mi padre nos la enseñaba y la aprendíamos. Una de esas canciones fue “Viva la gente” de la que reproduzco un extracto:

 

 

Esta mañana de paseo, con la gente me encontré
al lechero, al cartero, al estudiante, saludé.
Detrás de cada ventana y puerta reconocí
a mucha gente que antes ni siquiera la ví.

¡Viva la gente!
la hay donde quiera que vas
viva la gente, es lo que nos gusta más
Con más gente, a favor de gente, en cada pueblo y nación
habría menos gente difícil y más gente con corazón
habría menos gente difícil y más gente con corazón.

Además de ser una canción alegre, pegadiza, y sencilla, estos versos encierran una gran verdad: “con más gente a favor de gente, habría más gente con corazón”.

Después sabría que detrás de esta canción había un movimiento internacional del mismo nombre. “Viva la gente” o “Up with people” se popularizó desde los años sesentas hasta principios de dos mil y tenía sede en Denver, pero también en México y Bélgica.

Según algunos registros hemerográficos que circulan en la red, “Viva la gente” era la imagen alegre de un movimiento musical lanzado en EEUU en 1965, con el propósito de concienciar a la comunidad sobre la situación del mundo, de manera optimista y con esperanza. También pretendía transmitir la imagen de una juventud buena y generosa. “Viva la gente” se presentaba como una entidad sin ánimo de lucro, multirracial y con una energía positiva dirigida a hacer menos difíciles los problemas cotidianos.

El movimiento fue capaz de reunir a jóvenes de todo el mundo y en sus giras, la gente del lugar era quien alojaba a los miembros de cada representación. En muchos ocasiones fueron objeto de críticas por su imagen pulcra y cándida, que reforzaban con frases como: “nos obsesiona ayudar a la gente a que sea feliz”. Hay quienes afirman que el movimiento surgió para contrarrestar el movimiento hippie con el que coexistían, aunque sin coincidir ni en valores, ni en ideales. Aún así, “Viva la gente” se declaraba aconfesional y apolítico. ¿Ustedes qué opinan?

Dejo aquí una versión mexicana, y la versión original en inglés.

 

Fuentes: El País y El trastero del Palacio blog