Miradas que emigran

miradas

Las miradas cuando emigran

tejen nidos de recuerdos

en cualquier parte

o casi.

Veintisiete metros cúbicos son bastantes

para revivir la memoria

o para olvidar

para desenvolver los sueños

que el calor evapora

aunque sea invierno.

En este cubo que es la habitación

sobreviven los latidos del vecindario

los muros

tragan y escupen deliberadamente

las campanadas de las doce

cuando la tristeza no me deja pensar.

Las miradas cuando emigran

se posan en besos fugaces

y versos que no se revelarán

ni se rebelarán.