Guardianes

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Le habían dicho que era el trabajo más noble del mundo. Le habían dicho que era un oficio de alta categoría. Le habían dicho que reunía las condiciones necesarias para desempeñar dignamente su tarea. Le habían dicho que sería una especie de guarda vidas. Le habían dicho que la vida que protegería era muy endeble, y también muy valiosa. Le habían dicho que debía asumir la total responsabilidad por cualquier fallo o incidente. Le habían dicho que, por tanto, era preferible que no los hubiera. Le habían dicho que no podría renunciar, pues si lo hacía, le costaría la vida. Le habían dicho, que debía extremar la vigilancia. Le habían dicho que, de ser necesario, tendría que sacrificarse. Le habían dicho que podía parecer exagerado, pero no lo era. Le habían dicho que la vida estaba en extinción, que los suelos estaban erosionados, que el planeta estaba sobrecalentándose, que los animales estaban muriendo. Le habían dicho que los ciclos estaban alterados. Le habían dicho, que aquellas eran razones de sobra para asignarle esa misión. Le habían dicho que desde hoy, sería guardián incondicional de un árbol.