Alumbramiento sui generis

BLOG SALTO AL REVERSO

Fotografía por Nathan Dumlao en Unsplash.

Abrí los ojos una tarde del mes de mayo. En realidad creo que ya los tenía abiertos, pero cuando la luz mundana se estrella contra tu cara, después de pasar nueve cómodos meses sumergida en la penumbra del vientre materno, es inevitable cerrar los ojos y, llorar o reír, según sea el caso. Yo no lloré, tal vez mi rostro era de sorpresa, o quizás, mi rostro amoratado y compungido no denotó ningún sentimiento en ese momento. Pero creo que estaba feliz, tal vez a punto de sonreír, pues la persona que me recibió fue ella misma, es decir, mi bella madre. Ella es enfermera, así que está familiarizada con este tipo de circunstancias, aunque tener que recibir a tu propia hija debe, cuando menos, ser una labor traumatizante. En ese momento no se lo pregunté, solo recuerdo que cuando la vi era…

Ver la entrada original 721 palabras más