ULTRAJE

El humo que protege la oscuridad
mantiene soñolienta la razón,
la doblega,
y sometida,
es ultrajada por el inconsciente
y penetrada por los sueños.
No hay gritos,
ni lamentos
excepto el desgarrador sonido del silencio
que apaga el llanto del castigo
donde el fruto indeseado
es la poesía.

Anuncios