EL FEMINISMO TAMBIÉN SE VIVE DESDE LA MASCULINIDAD OTRA

nevas-masculinidades-2.jpg

I

Martín continúa sentado en su mecedora a la luz del balcón. En unos tres días terminará el bordado que le regalará a su esposa. El bebé duerme, mientras el olor de la salsa de tomate empieza a inundar las cuatro paredes de su casa. Después de la comida le espera un día duro en la oficina. A duras penas consiguió un turno partido por la tarde, para poder cuidar de su hijo mientras María trabajaba. Después toca llevar al niño con su abuelo, hasta que María pueda pasar a recogerlo. Aunque las mañanas parecen cortas, Martín había alcanzado a hacer la colada y dejar la comida lista. Por la noche avanzará otro poco al bordado antes de irse a la cama.

II

En pleno examen se escucha un llanto. Enrique se disculpa mientras va al baño para cambiarle el pañal a Nathy . Los alumnos están habituados a convivir con la criatura, así que no se percataron cuando el profesor abandonó el salón. Sus exámenes son de lógica y comprensión, por ello, a los tramposos de toda la vida no les sirve de nada copiar. La clase estima mucho a Enrique porque “los hace pensar”, dicen, y porque la pequeña Nathy es encantadora. Se ve que se la pasa bomba. A veces alguno de los alumnos coge en brazos a Nathy, para que el profesor descanse. La pequeña simplemente, se adapta y duerme o balbucea sus cada vez más elaboradas onomatopeyas y mira con sus enormes ojos a su padre dando cátedra.

III

La pequeña Laia habla con su padre con un aire serio. Le explica a Joan lo que tiene que hacer para ser feliz, como lo haría cualquier persona que comparte sus experiencias de vida, o quizás como harían los abuelos con su descendencia. Además, Laia habla con aspavientos y gesticula como una adulta, aunque solo tiene cuatro años. Joan la sienta en la barra para que quede a su altura y la pueda mirar a los ojos mientras le habla. Ella domina la conversación e inevitablemente los que estamos alrededor observamos el cuadro padre e hija dialogando como dos amigos sobre asuntos tan cotidianos como la felicidad.

Anuncios