QUIÉN SE HA ROBADO EL MES DE ABRIL

 

Hace no mucho tiempo circuló el rumor de que alguien había extraído al mes de abril del cajón donde había sido celosamente guardado. Dicho de manera más coloquial, que algún graciosillo se había robado el cuarto mes del calendario. Así como se los cuento. Es posible que no lo recuerden, pues algunas aún éramos muy pequeñas, por lo menos en mi caso, aunque tampoco la noticia causó tanto revuelo como se esperaría ante semejante atraco.

Y se preguntarán ¿qué no estamos en el mes de abril? Pues ya deberían saber que en estos tiempos que corren nos hacen creer cualquier pantomima, y nosotros sin rechistar. Pero reflexionemos mejor. Más de alguna ocasión hemos sentido que el tiempo es corto, que no nos alcanza para hacer tantísimas cosas -como salvar al mundo de esta peste que somos la humanidad entera-. Eso ocurre porque nos faltan nada más y nada menos que treinta días en nuestro calendario.

El caso es que hace ya tiempo que aquel cantante de voz aguardientosa lo anunció a los veinte vientos y queda claro que el calendario se ha apañado bastante bien sin el mes de abril. Cabe la posibilidad de que las autoridades -desconozco a qué instancia compete la gestión del tiempo- hayan ofrecido una jugosa recompensa, y ni nos enteramos con tantísimas ocupaciones en nuestras respectivas agendas. Quizás -y esto es lo más probable- como ocurre en las grandes galerías y museos, lo que vemos en nuestros calendarios es una réplica casi perfecta del mes de abril. Tan perfecta, que si intentan pensar cómo era el original, nunca lo conseguirían. Con esta estrategia quienes conmemoran algo o celebran su cumpleaños en alguna fecha correspondiente a este mes no han tenido de qué preocuparse.

La otra pregunta que queda en el aire es ¿para qué querría alguien robarse el mes de abril? Si lo que quería ese alguien o esos alguienes era causar un mal a la humanidad, podría haber robado fechas concretas, pero muy significativas para el común de los mortales, como la navidad, el día de los enamorados, o inclusive el verano enterito con todo y su sol radiante. Pero no, se robó el mes de abril. Algún valor sentimental tendría para esa persona. Tal vez nunca lleguemos a saberlo.

No nos sorprenda si en cualquier momento nos enteramos que abril ya cotiza en la bolsa, pues si una cualidad tiene el tiempo, es la de ser un bien escaso. Pero eso será un asunto a tratar en algún post sobre finanzas y economía.

Sólo por curiosidad, ¿alguna persona ha tenido noticias sobre el paradero del mes de abril?

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