ENCUENTROS FORTUITOS CON LA MIERDA

Hay ocasiones en que a las personas les ocurren las cosas más insólitas e inesperadas cuando salen a caminar. Para Rogelio hoy no ha sido una excepción, pues siempre vuelve diciendo que si no lo ha cagado una paloma, es porque pisó una mierda de perro sin darse cuenta, hasta que el mal olor se difunde por toda la casa, o redecora la alfombrilla del salón con una mancha distinta. Sus amigos insisten en que esas cosas le ocurren porque es un distraído, así que lleva un tiempo maquinando posibles soluciones a estos imprevistos. Desearía tener un ojo encima de la cabeza y otro más en la barbilla para observar el suelo mientras él pasea con sus sueños por delante. Pero eso es imposible, por lo que ha comenzado a entrenar su atención para mirar hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo, aunque manteniendo la vista al frente para evitar cualquier otro accidente sin necesidad de detenerse cada dos por tres. Este juego que resulta de locos divierte a Rogelio, y aunque sus camisas azul claro no han dejado de recibir las cagadas de las aves, ni sus pies distraídos han dejado de pisar las mierdas de los perros con sus mocasines nuevos, ahora ve la vida, con otros ojos.

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