¿A FAVOR DE LA EUTANASIA?

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Recientemente leí esta peculiar estadística por internet, de esas que pululan cada vez más en la red para paliar las tantísimas incertidumbres que nos quitan el sueño: siete de cada diez mexicanos están a favor de la eutanasia (la buena muerte o el buen morir). ¿Será que esta generación está harta de la promesa no lograda y cada vez más lejana del “buen vivir”?

Dice Benedetti “estoy jodido y radiante, más lo primero que lo segundo, y también visceversa”. Creo que los mexicanos hemos sido demasiado ingenuos al pretender que nuestra “jodidez” generalizada sea valorada e incluso reivindicada como una suerte de surrealismo, visceralismo, realismo mágico y no sé cuántos eufemismos más. Hay que decirlo con todas sus letras, estamos jodidos y bien jodidos. De una jodidez radiante, eso sí, parafraseando al poeta.

El lamento y la queja fácil tampoco nos sirven de mucho, es más, no sirven. Además, una cosa es desear la buena muerte y otra cosa es ser los sujetos activos o pasivos de la infalible eutanasia. Allí ya no somos tan valientes. Sirva de reflexión final el siguiente diálogo que aparece en la novela La novia de Matisse, entre Julia, quien padece un cáncer terminal y Míchel, coleccionista de arte, quien intenta consolarla en el momento en que ella descubre la verdadera gravedad de su enfermedad y le dice: “piensa que la muerte y la vida nunca llegan a encontrarse. Mientras usted esté viva, la muerte no llegará y cuando llegue (la muerte), usted ya se habrá ido.”

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